Carta de Bert Hellinger a su padre

Carta a papá

Querido papá:

Tanto tiempo no supe lo que me faltaba en lo más íntimo. Tanto tiempo estuviste tú, querido papá, desterrado de mi corazón. Tanto tiempo fuiste como un simpatizante más, que pasé por alto, porque mi mirada se mantenía dirigida hacia algo distinto, hacia algo Mayor, así es como me lo imaginaba. De pronto regresaste a mí desde la lejanía, porque mi mujer Sophie te llamó. Ella te vio y tú hablaste conmigo a través de ella. Cuando pienso lo mucho que, tantas veces, me consideré superior a ti, lo mucho que también te temí, porque a menudo me golpeaste dolorosamente; y lo mucho que te desterré de mi corazón. SÍ tuve que desterrarte, porque mi madre se interpuso, entonces siento hasta ahora, en lo vacío y lo solitario que me había convertido y que me encontraba, como apartado de la vida plena. Pero ahora regresaste a mí como de muy lejos, cariñosamente y a distancia, sin intervenir en mi vida.

 Hasta tan sólo ahora comienzo a captar, que fuiste tú, quien día a día aseguró nuestra supervivencia, sin que hayamos sentido en el fondo, cuánto amor se desbordó de ti hacia nosotros, siempre de la misma manera, siempre en vista de nuestro bienestar y, no obstante, como excluido de nuestros corazones. ¿Alguna vez te hemos dicho lo fantástico que fuiste como nuestro padre? La soledad te rondó y como quiera permaneciste cuidadoso y cariñoso al servicio de nuestra vida y de nuestro futuro. Nosotros lo tomamos como natural, sin valorar jamás, lo que a ti te exigía. Ahora me brotan las lágrimas, querido papá.

 Me inclino ante tu grandeza y te tomo en mi corazón. Tanto tiempo estuviste como excluido de él. Tan vacío se encontraba sin ti. También ahora te mantienes a cierta distancia, en forma amable, sin esperar algo de mí que quite un tanto de tu grandeza y tu dignidad. Tú sigues siendo el grande como mi Padre, y yo te tomo y todo aquello que te debo, como el hijo por ti amado.

Querido papá, Tu Toni* (Así le llamaban a Bert Hellinger como niño en casa) 

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